Lo bueno es que ahora el Cajasol va viendo una luz al final del túnel, que antes ni aparecía.

La llegada de Manel se nota en algunos aspectos, primero un cambio de mentalidad, un entrenador que sabe pedir tiempos muertos y lo mas importante, hacen algunas jugadas y consiguen tiros cómodos, con lo que las posibilidades de ganar partidos se amplía.

Hemos salvado dos partidos en el último tiro, al borde del abismo, hemos coqueteado con el infierno y no nos hemos quemado, algo chamuscados si, pero no quemados.

Ahora al menos hay mas esperanzas y calculo que estamos en 70% de la LEB, ya que nuestro riesgo sigue siendo muy alto.

Partido a vida o muerte la semana que viene en Fuenlabrada.